Hoy todo el mundo habla de ello: Ha muerto Chiquito. Que no se me entienda mal, yo también la siento como propia pues coincido en que ha muerto un hombre bueno y ya eso solo es para estar triste. Sin embargo, la afectación me parece excesiva. El número de horas de radio y televisión me parece excesivo. Y que no le paguen nada cuando les ha dado hechas las programaciones me parece hasta injusto.
Hoy ha muerto más gente, alguno ilustre y también de Málaga que llenó periódicos hace unos años. Sin embargo es improbable que recuerden su nombre los ávidos consumidores de televisión. Y si lo recuerdan probablemente dirán que es solo una muerte más. Todos moriremos, todos nos iremos y no volveremos más. Lo importante es que nos recuerden, mientras que alguien nos recuerde seguiremos vivos.
Esto último es más fácil con alguien que ha hecho reír a millones de personas pero es también posible con personas a las que nadie conoce. Hace poco se hizo viral un anciano muy enfermo de cáncer que solo pedía alguien que cuidara a sus perros. Perros salvados de la calle, debidamente vacunados, veterinariamente atendidos y objetos del mismo amor que ellos le profesaban a él. Espero que estos perros puedan encontrar otra casa en la que pasar los días, muchos o pocos, que les quedan. Su dueño, sin duda, vivirá después de muerto.
Es más, es impropio de alguien de pensamiento eminentemente científico como el mío pero de alguna forma su dueño también vivirá cuando, tras pasar 10 ó 15 años, también estos perros hayan fallecido. De alguna forma quiero pensar que esas buenas acciones tendrán su recompensa y no más allá, sino aquí en la tierra. Quizás simplemente con ese cariño que ellos profesen a la nueva persona que ocupe sus vidas. Quizás con un árbol que plantó hace años y que ha estado fijando el dióxido de carbono en una lucha titática e inconsciente contra el cambio climático.
Como digo, es impropio de alguien de pensamiento eminentemente científico pero posiblemente cuando pensamos en la muerte en una sociedad donde la muerte se oculta, pasan esas cosas. Lo único que puedo pensar es que ojalá que a mí, cuando me llegue el momento, la muerte me pille vivo (como decía ese gran periodista y poeta también malagueño) y además se lleve a un fistro pecador. Jarlll.
Un saludo, Domingo.
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sábado, 11 de noviembre de 2017
sábado, 28 de octubre de 2017
Un mes después
Un mes llevaba sin escribir. Alguna vez ha pasado. Alguna otra vez pudo pasar y lo evité a última hora. Ninguna de esas veces Cataluña celebró un "algo" que el gobierno central juró y perjuró que nunca celebraría "porque no había presupuesto" ni declaró una independencia del sentido común jaleada por tanta gente. Da mucha pena. Mucha.
Evidentemente la culpa no es del gobierno. Ni se reparten a partes iguales tal como pretende Podemos. El gobierno tiene otras culpas, errores de estrategia, horrores de estrategia muy de su estilo. Los partidos de la oposición también tienen otras culpas. A mi juicio ninguno de ellos ha sostenido la estrategia ideal. La más cercana a "mi estrategia ideal", posiblemente la de Ciudadanos hasta el uno de Octubre.
Tras ese día, no sé muy bien cuál hubiera debido ser el cóctel correcto de amor y palos para la situación. Simplemente no lo sé. Y ahora, además, poco importa. Esperemos ahora que todo se pueda reconducir y que baste con las elecciones del próximo 21 de diciembre.
Ahora empieza un pulso que no podemos perder. Como siempre, el juez Calatayud lo resumía perfectamente en su último artículo. Visca España y viva Catalunya.
http://www.granadablogs.com/juezcalatayud/2017/10/la-ley-es-la-ley-ahora-a-votar-pero-dentro-de-la-ley-y-visca-espana-y-viva-catalunya/
Un saludo, Domingo.
P.D. Ya he encontrado un uso para el móvil antiguo. Funciona perfectamente como módem USB en un portátil de más de 10 años con linux al que no terminaba de poder conectar a la wifi :-). Y encima me lo carga.
sábado, 23 de septiembre de 2017
Yo quiero votar
En la radio escuchas sobre todo tres opiniones. O quizás cuatro. Tres las citaba Pedro Sánchez no sé si esta mañana o quizás ayer. Decía algo así como:
- Los independentistas quieren votar sin dialogar.
- El PP quiere dialogar sin votar.
- E PSOE quiere dialogar para poder votar una nueva constitución.
La otra que me falta es la opción de Podemos que quieren que haya un referéndum pactado en el que por alguna extraña razón solo votarían los catalanes.
Y digo yo, ¿por qué todo el mundo piensa en su agenda política? ¿Por qué no hacemos lo que sí prevé la constitución?. La constitución dice que solo el gobierno central puede convocar un referéndum que verse sobre el futuro de España. Pues que se convoque y que nos convenzan a los ciudadanos de la opción que prefiera cada uno. Los independentistas tendrían que convencernos de por qué a los no independentistas nos interesa que ellos se vayan. En más de un caso no tendrán que convencer mucho, con tal de dejar de escuchar a la mosca cojonera muchos españoles seguro que votarían que los catalanes se fueran a la mierda.
En mi caso les costaría más trabajo convencerme. En primer lugar porque los catalanes son todos, los independentistas y los no independentistas. Si yo fuera catalán, incluso si fuera catalán independentista no querría la fractura de mi pueblo y preferiría ceder en mis ambiciones egoístas con tal de no dejar semejante cicatriz en mi pueblo. No soy catalán y por tanto para mí tanto los catalanes independentistas como los no independentistas son españoles. Por supuesto por unos tengo más simpatía que por otros, pero su DNI no engaña. Y para ellos, para ambos, pero sobre todo para los no independentistas, no deseo ese sufrimiento.
Y tampoco lo deseo para mí. He tenido la suerte de estar en muchas regiones de muchos países. Cuando estuve en Cataluña no tuve la sensación de estar en Bratislava o en Gales por muy bien que estuviera en los tres sitios. En Barcelona tuve fundamentalmente la misma que cuando estuve en Extremadura, Madrid o San Sebastián. No quisiera sentirme en Gales cuando fuera a Extremadura, si es que alguna vez vuelvo, tampoco si voy a Barcelona, si es que alguna vez vuelvo. No encuentro ningún motivo para desear que nadie se vaya a la mierda. Más bien para lo contrario, borrar fronteras y que al estar en Francia o Alemania y me preguntaran por mi acento poder decir que soy europeo, como ellos. Más concretamente de Málaga al sur de España.
Dicen los políticos que hay que construir un relato que demuestre a los catalanes que el resto de España los quiere. Que eso quitaría la razón a los de "España nos roba". Yo puedo mandar un tuit expresando mi opinión pero creo que más efectivo que eso sería que nuestros legisladores empiecen con lo que ya prevé la ley.
Referéndum. Una pregunta: ¿Quieres que Cataluña sufra todavía más de lo que está sufriendo?
Mi voto ya lo tienen. Que recuenten el resto.
Un saludo, Domingo.
sábado, 15 de julio de 2017
Tenía 20 años
... hace 20 años y recuerdo varias cosas de aquella época. Curiosamente no recuerdo mucho de lo que se supone que debería ser más importante y lo que más tiempo me ocupaba: la universidad. Haciendo las cuentas me sale que había terminado tercero y recuerdo cosas evidentes como las asignaturas, las notas, el problema del gusano ... :-), pero incluso algunas de esas cosas evidentes han perdido ya detalle. ¿Saqué matrícula de honor en Física o no? ¿Cómo de malos habían sido mis notas para ir a Junio con los dos parciales de Análisis III? (En Análisis II iba con todo pero la media de los 4 exámenes anteriores era casi de 5). En cambio, sí recuerdo con claridad dos eventos aunque las fechas exactas las tenga que consultar.
El primero de ellos es la primera donación de sangre. Según el carnet, fue el uno de Julio. Es decir, nada más acabados los exámenes, decidí no postergar más lo que había sido una extrañamente poderosa convicción desde que era niño: sería donante de sangre. Recuerdo que doné sangre en Carlos Haya y que al acabar me dieron un ticket para ir a la cafetería a tomar algo. Uno o dos años después ya cerrarían y se instalarían definitivamente en el Hospital Civil.
El segundo, al igual que a media España, el secuestro y asesinato de Miguel Ángel Blanco Garrido. Todo el mundo recuerda dónde estaba, qué hacía en lo que esta semana llamaban en la radio "el día de Ermua que duró 100 horas". En mi caso, no recuerdo dónde estaba el día del secuestro. Sí que recuerdo el haberme emocionado con las liberaciones que habían tenido lugar un par de días antes. Más de 500 días secuestrado, ¡madre mía!. Y recuerdo que el sábado en el que se cumplían las 48 horas del ultimátum, fui a jugar al fútbol por la mañana. Más o menos como hoy, pero con 20 kilos más y 20 años menos. Y sin problemas de tendinitis :-). Llegué a casa y como todos, estuve pegado a la televisión rezando de forma laica por que nada pasara o que al menos los servicios de inteligencia los pudieran localizar a tiempo.
Soy de lágrima fácil y no será una sorpresa saber que aquella no fue una excepción. Pensaba en una persona joven, ocho años mayor que yo y todavía menor de treinta. Que, tras dos impactos de bala en la cabeza pudiera vivir y permitir a su familia una última despedida me pareció casi un milagro aunque el milagro que deseaba era que pudiera burlar a la muerte y ese milagro no pudo materializarse.
Del funeral recuerdo solo un par de detalles. Creo recordar que la familia salió al balcón del ayuntamiento a agradecer a los vecinos su apoyo y lo que sí recuerdo seguro es que llevaban (¿su novia quizás?) las baquetas de la batería que tocaba junto a su grupo amateur de música: Póker.
Hoy en día, todavía lo pienso y se me parte el alma: ¡Cuántas personas destrozadas!
Y sin el mismo efecto pues Miguel Ángel Blanco no es solo una víctima de ETA, es un símbolo involuntario de muchas cosas buenas que vinieron a causa de una pésima, sin el mismo efecto, igual para las otras más de novecientas víctimas. Y todavía podemos darnos por satisfechos con el millar de víctimas si los comparamos con los millones de otros grupos terroristas. Pero estas víctimas nos tocan de cerca. Es triste pero es así.
El único consuelo, igual que tras Miguel Ángel ETA todavía mató a más de sesenta personas antes de anunciar que dejaban de matar, ojalá dentro de 20 años la situación en el mundo sea mejor, no haya asesinos fanáticos, grupos terroristas, violadores de la escalera ... sé que no será el caso, va en contra de una parte de la esencia humana y hasta de la naturaleza, pero ... !Ojalá¡.
Un saludo, Domingo.
El primero de ellos es la primera donación de sangre. Según el carnet, fue el uno de Julio. Es decir, nada más acabados los exámenes, decidí no postergar más lo que había sido una extrañamente poderosa convicción desde que era niño: sería donante de sangre. Recuerdo que doné sangre en Carlos Haya y que al acabar me dieron un ticket para ir a la cafetería a tomar algo. Uno o dos años después ya cerrarían y se instalarían definitivamente en el Hospital Civil.
El segundo, al igual que a media España, el secuestro y asesinato de Miguel Ángel Blanco Garrido. Todo el mundo recuerda dónde estaba, qué hacía en lo que esta semana llamaban en la radio "el día de Ermua que duró 100 horas". En mi caso, no recuerdo dónde estaba el día del secuestro. Sí que recuerdo el haberme emocionado con las liberaciones que habían tenido lugar un par de días antes. Más de 500 días secuestrado, ¡madre mía!. Y recuerdo que el sábado en el que se cumplían las 48 horas del ultimátum, fui a jugar al fútbol por la mañana. Más o menos como hoy, pero con 20 kilos más y 20 años menos. Y sin problemas de tendinitis :-). Llegué a casa y como todos, estuve pegado a la televisión rezando de forma laica por que nada pasara o que al menos los servicios de inteligencia los pudieran localizar a tiempo.
Soy de lágrima fácil y no será una sorpresa saber que aquella no fue una excepción. Pensaba en una persona joven, ocho años mayor que yo y todavía menor de treinta. Que, tras dos impactos de bala en la cabeza pudiera vivir y permitir a su familia una última despedida me pareció casi un milagro aunque el milagro que deseaba era que pudiera burlar a la muerte y ese milagro no pudo materializarse.
Del funeral recuerdo solo un par de detalles. Creo recordar que la familia salió al balcón del ayuntamiento a agradecer a los vecinos su apoyo y lo que sí recuerdo seguro es que llevaban (¿su novia quizás?) las baquetas de la batería que tocaba junto a su grupo amateur de música: Póker.
Hoy en día, todavía lo pienso y se me parte el alma: ¡Cuántas personas destrozadas!
Y sin el mismo efecto pues Miguel Ángel Blanco no es solo una víctima de ETA, es un símbolo involuntario de muchas cosas buenas que vinieron a causa de una pésima, sin el mismo efecto, igual para las otras más de novecientas víctimas. Y todavía podemos darnos por satisfechos con el millar de víctimas si los comparamos con los millones de otros grupos terroristas. Pero estas víctimas nos tocan de cerca. Es triste pero es así.
El único consuelo, igual que tras Miguel Ángel ETA todavía mató a más de sesenta personas antes de anunciar que dejaban de matar, ojalá dentro de 20 años la situación en el mundo sea mejor, no haya asesinos fanáticos, grupos terroristas, violadores de la escalera ... sé que no será el caso, va en contra de una parte de la esencia humana y hasta de la naturaleza, pero ... !Ojalá¡.
Un saludo, Domingo.
sábado, 15 de abril de 2017
Distintos instintos
Esta la historia del típico perro del que se dice que solo le falta hablar. Uno que vive junto a otro muy inteligente. Bueno, no es solo uno, inteligentes hay varios. Son los torpes los que escasean allí donde él vive.
El caso es que esta es la historia del primero, que fue eso, el primero. El primer perro que en una casa y además desde cachorro. En la memoria, acciones suyas típicas de las películas de Disney; con esos movimientos ágilmente torpes de los animales que todavía no han desarrollado todo su físico. Un perro que se da cabezazos contra la mesa de cristal porque ha crecido en el último mes y todavía no sabe que donde antes cabía holgadamente, ya no lo hace. Un animal que se distrae con una mosca o en este caso con restos de ceniza que levanta al corretear sobre una antigua hoguera apagada. El tipo de perro que rodea un erizo durante horas y se queda ronco ladrándole, el tipo de perro que se asusta de los tambores de Semana Santa y de las pieles de culebra (posiblemente de un ofidio real no se asustaría tanto). El tipo de perro que te trae una tortuga que ha encontrado Dios sabe dónde. Ese tipo de perro,
Pero no solo ese tipo de perro. Junto al perro de Disney o al Scotty de Scottex, el perro bueno, el perro travieso pero no malo, hay más perros. O el mismo pero con más sentimientos, más matices. Está el perro que se enfada cuando llega uno nuevo. De hecho un enfado se queda corto, es muerte por chocolate pero sustituyendo el chocolate por celos. Está el perro que no admite una derrota, se encara con otros y hasta con los dueños si es necesario. Está el perro que es extraordinariamente cariñoso y te busca sin cesar y el que pasa de ti como de comer ... pienso de régimen. Bueno, este es de los tragones así que no pasa del pienso de régimen. Y por último está el perro sádico al que le gustan las alitas de pollo crudas.
Habiendo comido tan solo unos minutos antes. Habiendo tenido un cierto trato de favor en comparación con otros perros tendentes a la obesidad ... sin otra explicación más que la de su instinto. Como decía algún vecino tras un caso similar: "tampoco puedo enfadarme porque los tengo para eso, para cazar". No es el caso de esta historia, el perro no está para cazar pero su instinto no está de acuerdo. Y como si se castigara a un humano que hubiera demostrado los mismos sentimientos que él, se le puede aplicar la indiferencia que otrora él aplicara. Se le puede aplicar el tratamiento de silencio. Se le puede aplicar la terapia de celos a base de acariciar a los "buenos".
Nada, él sabe que es solo temporal. No lo imagina, lo sabe. Lo que no sé si sabe es por qué lo hizo. Ni si consciente de que aquello estaba mal (los perros saben muy bien cuando algo está mal) intentó ingerir el "cuerpo de Benito" para deshacerse de las pruebas. Como todavía no habla, es una de las cosas que le falta, me temo que nunca lo sabremos. O quizás sí, quizás despierte algún día y el perro esté hablando. O quizás todo es mucho más sencillo y al igual que tantos otros perros, aquello fue solo producto de miles de años de evolución. Al final va a ser culpa del pobre Darwin.
Un saludo, Domingo.
El caso es que esta es la historia del primero, que fue eso, el primero. El primer perro que en una casa y además desde cachorro. En la memoria, acciones suyas típicas de las películas de Disney; con esos movimientos ágilmente torpes de los animales que todavía no han desarrollado todo su físico. Un perro que se da cabezazos contra la mesa de cristal porque ha crecido en el último mes y todavía no sabe que donde antes cabía holgadamente, ya no lo hace. Un animal que se distrae con una mosca o en este caso con restos de ceniza que levanta al corretear sobre una antigua hoguera apagada. El tipo de perro que rodea un erizo durante horas y se queda ronco ladrándole, el tipo de perro que se asusta de los tambores de Semana Santa y de las pieles de culebra (posiblemente de un ofidio real no se asustaría tanto). El tipo de perro que te trae una tortuga que ha encontrado Dios sabe dónde. Ese tipo de perro,
Pero no solo ese tipo de perro. Junto al perro de Disney o al Scotty de Scottex, el perro bueno, el perro travieso pero no malo, hay más perros. O el mismo pero con más sentimientos, más matices. Está el perro que se enfada cuando llega uno nuevo. De hecho un enfado se queda corto, es muerte por chocolate pero sustituyendo el chocolate por celos. Está el perro que no admite una derrota, se encara con otros y hasta con los dueños si es necesario. Está el perro que es extraordinariamente cariñoso y te busca sin cesar y el que pasa de ti como de comer ... pienso de régimen. Bueno, este es de los tragones así que no pasa del pienso de régimen. Y por último está el perro sádico al que le gustan las alitas de pollo crudas.
Habiendo comido tan solo unos minutos antes. Habiendo tenido un cierto trato de favor en comparación con otros perros tendentes a la obesidad ... sin otra explicación más que la de su instinto. Como decía algún vecino tras un caso similar: "tampoco puedo enfadarme porque los tengo para eso, para cazar". No es el caso de esta historia, el perro no está para cazar pero su instinto no está de acuerdo. Y como si se castigara a un humano que hubiera demostrado los mismos sentimientos que él, se le puede aplicar la indiferencia que otrora él aplicara. Se le puede aplicar el tratamiento de silencio. Se le puede aplicar la terapia de celos a base de acariciar a los "buenos".
Nada, él sabe que es solo temporal. No lo imagina, lo sabe. Lo que no sé si sabe es por qué lo hizo. Ni si consciente de que aquello estaba mal (los perros saben muy bien cuando algo está mal) intentó ingerir el "cuerpo de Benito" para deshacerse de las pruebas. Como todavía no habla, es una de las cosas que le falta, me temo que nunca lo sabremos. O quizás sí, quizás despierte algún día y el perro esté hablando. O quizás todo es mucho más sencillo y al igual que tantos otros perros, aquello fue solo producto de miles de años de evolución. Al final va a ser culpa del pobre Darwin.
Un saludo, Domingo.
domingo, 5 de marzo de 2017
Siempre Fuerte
Esta es la foto de perfil de mi Whatsapp. He buscado en Google pero curiosamente no la encontraba. Se ve que se ha transmitido vía redes sociales pero o bien los perfiles no eran públicos o Google no ha tenido tiempo de indexarla todavía. Eso sí, su inteligencia artificial sí que ha detectado rápidamente que se trata una foto de la Catedral de Málaga. Quizás dentro de unos años detectará también el título de esta entrada que, por supuesto, es también el estado de Whatsapp: "Siempre Fuerte".
Dentro de unas horas hará una semana exactamente de la última vez que vi a Pablo Ráez en directo o en este caso y lamentablemente, de cuerpo presente. La primera vez que lo vi fue en el funeral de mi abuela. Había visto a diferentes miembros de su familia, sobre todo a sus abuelos y alguna vez a su hermana con anterioridad pero era la primera vez que lo veía a él. En aquel momento debía tener 17 años y bajo la camiseta de verano, se intuía el físico de un auténtico atleta. En seguida pensé que estaba destinado a ser bombero como su padre. Su hermana le comentó que yo había estudiado matemáticas, recalcando lo difíciles que eran motivo por el cual pensé que ni al uno ni a la otra se le habían dado del todo bien.
La siguiente vez que lo vi fue en Youtube. Había escuchado hablar de "Crossfit" un par de veces pues estaba empezando a ponerse de moda, pero no fue hasta que vi su vídeo cuando comprendí que eso del Crossfit no era lo que hacían mis compañeros de trabajo, por mucho que quisieran ponerle el mismo nombre. Como puede verse, era todo un portento de la naturaleza. Huelga decir que yo nunca fui un deportista dotado y menos con esa edad pero con mi base genética creo que ni aunque viviera tres vidas sería capaz de hacer lo que hace Pablo en ese vídeo.
Poco tiempo después mi madre, que hablaba frecuentemente con su abuela, me comenta que tiene leucemia y que se la han encontrado en un chequeo rutinario para operarse de una antigua lesión de rodilla. Sus niveles sanguíneos eran tan alarmantemente bajos y contradecían tan a gritos su espectacular aspecto exterior que tuvieron que repetirle las pruebas. Lamentablemente las segundas no hicieron sino confirmar el resultado de las primeras. Lo demás es público y Wikipedia lo sabe mejor que yo.
Lo que no es público sino meramente privado y familiar fue el par de veces que acompañé a mi madre a visitarlo al Hospital Carlos Haya de Málaga tras su primer transplante de médula. Había perdido parcialmente la visión a causa de la quimioterapia y se encontraba encerrado rodeado de su padre o su madre, que se alternaban para cuidarlo y sus gadgets, su consola o su iPhone. Pablo era todo un fanboy.
Tras eso, un año y medio de alegrías y sinsabores. El ser declarado abanderado de la delegación de trasplantados en los juegos olímpicos de 2018 ó 2020, si no recuerdo mal. Recuerdo que pensé que sus contrincantes estarían en desventaja. Con semejante físico, en plena juventud y a poco que la salud le acompañara ... pero no le acompañó. El segundo trasplante no era el idóneo sino el único que había con una cierta compatibilidad y casi un grito desesperado en busca de un milagro en el que toda España creyó y que nunca sucedió. En el camino, un alza récord de donantes de médula. Incluyo yo mismo, con más de 100 donaciones de sangre en mis brazos, nunca me había hecho donante de médula y el año pasado me hice.
La semana pasada, quizás poco antes de escribir mi entrada en el blog, Pablo moría en su casa rodeado de su familia más cercana que además en este caso resultaba ser su familia a secas. La suya no era una gran familia si nos ceñimos al número única y exclusivamente a la cantidad. Para empeorar las cosas, su abuelo materno a quien iríamos a visitar tras el funeral, había sufrido una caída con rotura de cadera o viceversa unas semanas antes y su abuela paterna también estaba delicada de salud.
Cuando llegamos al tanatorio me sorprendió ver tan poca gente allí. Con su eco mediático, yo esperaba, como se suele decir, que aquello fuera Calle Larios en ferias. Pero no, no distaba mucho de cualquier otro fallecimiento. También es cierto que llegamos a última hora, poco antes del traslado. Quizás por la mañana sí que habían arropado a la familia los centenares de personas que así lo hicieron durante el servicio religioso. Al igual que la Wikipedia, o su redactor, unas 1000 personas también calculo yo en una iglesia que más bien parecía una catedral. Unas 500 sentadas y otras tantas de pie asistiendo al servicio bien en directo, bien a través de los monitores distribuidos por las diferentes columnas. Me sorprendió, a medias, ver tanto despliegue tecnológico en una iglesia. No sé si tenían algún realizador o directamente las cámaras apuntaban al sonido, tal como hacen los sistemas de videoconferencia en las salas de reuniones típicas en las empresas.
Durante el servicio me enteré de que Pablo se había bautizado ya de mayor y que la familia mantenía una relación de amistad con el sacerdote que oficiaba. Tanto que él mismo no pudo evitar emocionarse en algunos momentos. Especialmente emocionante fue cuando sacaron el féretro de la iglesia camino al crematorio. En primer lugar porque lo llevaban, como había pedido el propio Pablo, los adolescentes que ejercían de monaguillos y de los cuales él había formado parte hacía tan solo unos años. En segundo lugar porque el sacerdote pidió comprensión con la familia, completamente rota y que se canalizaran las palabras y gestos de pésame con gestos, en particular con el brazo flexionado a la altura del codo, sacando bíceps y gritando "¡Siempre Fuerte!".
Ese había sido el lema también que se podía leer en la cinta que llevaba la corona de flores que colgaba del portón trasero del coche fúnebre. En los laterales, otras de la familia o los bomberos de Marbella. Por cierto, por razones no demasiado importantes en vez de acudir con antelación a la iglesia, acabamos siguiendo al coche fúnebre y entre otras cosas siendo testigos del cariño, respeto y admiración no solo del pueblo marbellí sino de las diferentes fuerzas y cuerpos del estado, policía, guardia civil, bomberos ... incluso recuerdo a uno de los policías haciendo el saludo militar al paso del coche fúnebre.
Pablo murió luchando y murió con el ruido y agitación que cabe esperar en un chico de 20 años que acaba de empezar a vivir. No es normal pervivir a un hijo, decía hoy alguien que no sabría decir quién es pero cuya cara me sonaba.Y lo decía hoy porque ayer, justo una semana después, murió su abuelo materno. En silencio, como corresponde a una persona de 91 años al que una enfermedad que en principio no supone un riesgo para la vida se le complica. A esas edades, de hecho a cualquiera pero especialmente en esas, basta estar vivo para poder morirse.
El funeral de hoy ha sido íntimo, casi más íntimo imposible. Quince personas. El padre de Pablo comentaba que para la familia parecía el día de la marmota. Y lo era, era la gota, la lágrima, que colmaba el vaso pero teniendo en cuenta que la culpable no es la pobre lágrima sino el vaso previo. Al final, en Marbella, casi el mismo sitio, casi la misma gente 985 personas arriba o abajo y casi los mismos periodistas, el mismo núcleo familiar y subyacente, con unas u otras palabras, el mismo lema:
SIEMPRE FUERTE
Un saludo, Domingo.
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